Introducción

Jaime Caruana recurre a la visita que hizo a Teruel el rey Martín 1 el Humano, que se celebró con toros, música y vino, tres ingredientes que siguen caracterizando, hoy, a la fiesta de la Vaquilla. Aquel hecho pudo ser, evidentemente, un pre­cedente histórico, remontándonos, por tanto, al año 1397. Angel Novella añade, por su parte, que los caballeros de San Jorge corrieron toros el 20 de abril de 1450, según cuentan los cro­nistas de entonces. Lo cierto, pese a todo, es que la Vaquilla del Angel, la merienda del domingo por la tarde y el toro ensogado por calles y plazas son tradiciones todas ellas que «se pierden en la noche del medievo». Se ignora, por tanto, cuándo se institucionalizó la fiesta, cuándo quedó establecida oficialmente. Ya en el siglo XVII, Yagüe de Salas comentaba en tono jocoso las grandes palizas que se propinaba a los toros ensogados. Esta especie de barbarie y crueldad llegó, a juzgar por las referencias his­tóricas, hasta bien entrado el siglo XX, pues al acercarse el anochecer la ciudad olía a «toro frito». O asado mejor. Ello motivó la suspensión de la fiesta en varias ocasiones, pero los turolenses hicieron caso omiso de tales medidas, lo que provocó, algunos años, la actuación de la fuerza pública.
Esta introducción pertenece al libro "La Tauromaquia Aragonesa" de Alfonso Zapater.
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El comienzo de la vaquilla como tal, puede considerarse que es la puesta del pañuelico al Torico. El centro se llena de una multitud con ganas de comenzar la fiesta, y si hace calor, el agua es una buena forma de combatirlo. Aquí tienes fotos del evento